INSTANTANEAS

Hotel Buenos Aires - Espaguetis Fríos
1. Espaguetis fríos en un hotel de Recoleta
Buenos Aires. Invierno. Sombrillas negras flotan en las calles y un cartonero de quizá 12 años persigue palomas en el parque de Las Heras. Alguna vez Hemingway hizo lo mismo, en los Jardines de Luxemburgo, cuando sacaba a pasear a su hijo. Trato de imaginar el sabor de la carne de paloma y me pregunto si tendría suficiente habilidad para atrapar a una.
Llegué a Buenos Aires un día como este, con una maleta hinchada en la espalda y los labios destruidos por el frío. Llevaba una novela revuelta entre las medias, dos paquetes de cigarrillos y un encendedor que había dejado de funcionar en el momento menos oportuno.
Viví nueve meses en una habitación de hotel: tenía un ventanal enrome por el que podían verse docenas de antenas torcidas y tiznadas de hollín y, más allá, una gigantesca valla publicitaria en la que había una mujer que se arrojaba a una laguna de perfume Jean Paul Gaultier. Recuerdo haber preparado espaguetis todas las mañanas; recuerdo haberlos comido fríos en las noches. El chico ya tiene a tres palomas.




Escribe un comentario
Tienes que iniciar sesión para escribir un comentario.